Regreso al verano

Regreso al verano

Localización: ETSAM
Año: 1985
Duración: 2 créditos
Dirección: Steven Spielberg

Regreso al Verano nos cuenta la historia de Martín, un alumno venido de las tierras gallegas que es un desastre en horarios y no puede terminar de acostumbrarse a la capital. Para más inri no es capaz de mantener el ritmo de las clases y sueña con llegar otra vez a las vacaciones de verano cuento antes, cosa que cuenta sin querer en una corrección de proyectos, desatando la imaginación de su profesor para asignarle a este una tarea diferente: diseñar una máquina del tiempo para cumplir ese sueño. El problema vendrá cuando Martin cree la máquina totalmente funcional y acabe sin querer en la ETSAM de 1985, donde encontrará un nuevo compañero de clase, su propio profesor.

Sugerencias del director

Suspensos y lágrimas

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Localización: ETSAM
Año: 1965

Duración: 300 créditos
Dirección: Tu creencia de que la arquitectura sería una carrera genial

El largometraje cuenta la historia de una joven estudiante de arquitectura que ve como los mejores años de su vida se pasan entre suspensos y lágrimas. Por suerte siempre le queda cantar mientras pasa las noches pegada al AutoCAD. La vida continua después de la ETSAM.

Matrícula

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Localización: ETSAM
Año: 2009

Duración: 12 créditos
Dirección: Federico Soriano

En la aventura final de un alumno que ha pasado la vida aprobando como ha podido proyectos, de repente conocerá a Federico Soriano ya en P8, habiendo perdido la fe de conseguir una buena nota antes de acabar la carrera. Será entonces cuando en un arrebato presentará a una corrección una casa cualquiera con globos que la sustentan en el aire y puede viajar por donde quiera, algo que Federico ha deseado hacer desde pequeño, lo que captará el interés máximo de su profesor y llevará al alumnos al camina de la fama al final de su vida educativa.

El violinista en el forjado

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Localización: ETSAM
Año: 1971

Duración: 6 créditos
Dirección: Espegel

Este eres tú, vas a clase de estructuras, no te enteras de nada y terminas pidiendo en el metro para pagar tu cuarta matrícula. Así vas recorriendo la carrera junto a tu violín al que terminas cogiendo cariño. Y cuando al fin terminas la carrera decides llevarte tu instrumento a la obra que tienes que dirigir para poder tocarlo encima de las nuevas estructuras.

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