Entrevistamos a Alejandro Puerta Cantalapiedra

Entrevistamos a Alejandro Puerta Cantalapiedra

1- ¿Cómo llegaste a director de la orquesta sinfónica de la UPM? 
Creando la orquesta desde cero. Cuando entré en la ETSAM no había orquesta en la UPM y, tras haber creado primeramente la JOECOM, me decidí a poner en marcha este proyecto. Me acuerdo que la primera reunión fue con el vicerrector de alumnos, Miguel Angel Gómez Tierno, quien, lo primero que me dijo fue: “tú y yo compartimos 3 cosas: que los dos somos de la UPM, que los dos somos de colegio mayor y que ambos somos de Soria”. En ese momento supe que el proyecto iba a tirar para adelante. 

2- ¿A qué te dedicas actualmente? ¿Música o arquitectura?
Música. Terminé el grado en la ETSAM en junio y a partir de ese momento he decidido apostar por la música. A pesar de que la arquitectura me encanta, encuentro en la música, y en la dirección de orquesta, un componente especial que, para mí, se sitúa por encima de todo. 

3- ¿Qué otras aficiones has tenido a parte de estos dos maravillosos mundos?
Realmente he tenido muy claro desde el principio que música y arquitectura eran mis pasiones, pero siempre intento dedicar algo de tiempo a otras aficiones que me ayudan a complementarlas, como el deporte (hace poco he corrido mi primera media maratón) o salir a tomar unas cervezas o unas palmeras de azúcar de Ramiro. Me encantan.

4- ¿Si pudieras tener un superpoder cuál sería?
Manejar el tiempo. Tener el collarcito ese de Hermione o algo por el estilo.

5- ¿Cómo te ha influenciado la música en tu visión como arquitecto?
Creo que ambas artes necesitan cocerse lentamente, la arquitectura sobre el espacio, la música sobre el silencio. Y ambas sobre una componente temporal. Y al igual que en la música hay algo que nos emociona, y que no sé describir, en la arquitectura he llegado a percibir que es la luz. La luz es la variable que hace que la arquitectura esté viva en el tiempo, como la música, que cambie cada segundo y nos pueda llegar a emocionar. Se me viene a la cabeza algún espacio de Campo o de Zumthor. ¡Qué espacios! ¡Qué luz!

6- ¿Cuál es tu mayor guilty plasure?
Comer tartas y golosinas. No me hago pruebas de glucosa por si acaso. Vivo feliz.

7- ¿Cómo conseguiste compatibilizar la carrera con el mundo de la música y no morir en el intento?
Organización y mucha pasión por ello. Ambas son dos disciplinas exigentes pero que te reportan mucho si las haces con gusto y cariño. Lo volvería a hacer sin dudarlo.

8- ¿Cuál de las secciones de esta revista es tu favorita?
La revista en sí me parece pura fantasía. El ingenio de cada sección es brutal y la calidad gráfica me parece impresionante. De verdad que admiro el trabajo que hacéis. De hecho, este año no estoy ya por la ETSAM y chantajeé a una amiga para que me trajera el nuevo número. Soy fan.

9- ¿Tenías más estrés por la carrera o por tu vida musical?
Probablemente el mayor estrés me lo ha dado la organización de conciertos. Son momentos en los que siempre quieres que esté todo organizado con tiempo, pero en los que siempre, siempre, surgen problemas de última hora. Y ahí te la juegas, porque te vas a enfrentar realmente a un público. Una entrega de la carrera al lado de eso es un “paseo”. En la organización de un concierto sólo con líneas a 0.0 y hacer escala de grises no estaría solucionado el problema. 

10- ¿La música con piña o sin piña?
Con piña siempre. Creo que la piña marida con todo. ¿A quién no le gusta un dulce?

11- ¿Cuál era tu canción favorita para la noche pre-entrega?
Alguna de Chimo Bayo o de El Fary. Cada música tiene su momento y a las 3 de la mañana no era momento de Beethoven ni de Bach. Después de esas ya venía la música en bucle de la que ni te enteras (Skrillex y cia.).

12- ¿Cómo contestarías musicalmente a una mala corrección de proyectos?
¡Quintas paralelas!

13- ¿Sin cuál de los cinco sentidos podrías vivir?
Probablemente el olfato. Es un sentido que, en general, nos da pocos placeres. 

14- Durante tu época en la carrera ¿Dónde pasabas más tiempo: en la rosaleda, en cafetería, en clase o llorando en un baño?
Durante los dos primeros años en clase. Después en cafetería. Y los últimos ya ni aparecía. Me enteré un mes antes de terminar la carrera que había enchufes en las mesas de la puerta de la biblioteca. La biblioteca me encanta, eso sí. 

15- ¿Qué preferirías no volver a tocar nunca más un instrumento o repetir la carrera?
Repetir la carrera sin dudarlo. Reconozco que la ETSAM ha sido una muy buena experiencia donde he aprendido mucho de algunos profesores y he hecho amistades geniales. Creo que martirizamos en general demasiado la carrera y tendríamos que tomárnosla con más calma. Estoy seguro de que cuando seamos mayores y tengamos nietos no les contaremos si sacamos un 7 en álgebra o Proyectos 4 a la tercera, sino todas las experiencias que nos han ayudado a crecer como personas. (Siento ser cursi)

16- ¿Eres el tipo de persona que escoge el taller de acústica en cuarto curso?
Por supuesto. Y fue una decepción tremenda. Fui el único que la cogió y no salió la asignatura adelante. ¡Toda la carrera esperando para cursar esa asignatura y me pasa eso! Tuve que hacer el taller de bóvedas. Fue divertido, aunque siempre tendré esa espinita clavada.

17- ¿Crees que Blanco tendría carisma como solista en la JOECOM?
Desconozco si toca algún instrumento musical, pero por carisma y presencia desde luego que podría hacer un #madeinJOECOM fantástico. ¡Todo es hablarlo!

18- Si tuvieras que construirte un auditorio ¿Qué sería indispensable en él? ¿Cuál es tu favorito ya construido?
Una buena acústica y unas dimensiones de escenario “holgadas”. Te encuentras con cada “auditorium” por ahí que dan ganas de dar el concierto al aire libre. En los que he dirigido me quedo con el Auditorio Nacional de García de Paredes, me resulta un espacio muy especial. Y de los que tengo ganas de visitar: la Pierre Boulez Saal, de Gehry. Creo que han dado un paso más en el concepto auditorio y debe tener una acústica espectacular.

19- Si pudieras ser profesor de una asignatura de la escuela ¿Cuál sería? (puede ser una que no exista y que decidas crear tú) ¿Cuál era tu favorita en la carrera?
Crearía una asignatura llamada “proyectos reales”. Haríamos unas VPO en un curso, una rehabilitación de una fachada en otro… vamos, lo que hacen el 95% de los arquitectos. Falta complementar la gran escala (museos, auditorios, centros culturales) con la de “a pie”. Ambas son necesarias.
Mi asignatura favorita, muy en esta línea, fue arquitectura legal. No por ser bonita, sino por ser real. Me acuerdo cuando la vi en el plan de estudios en primero y me pareció una “roca” y cuando la cursé me di cuenta de lo que realmente es un arquitecto. No obstante, hay asignaturas realmente bonitas en esta carrera.

20-¿Pudiste justificar la falta a alguna entrega, práctica o clase por tener ensayo o un concierto? (responde sabiamente para ganar nuevos afiliados en la JOECOM)
Una vez. Y realmente la recordaré con mucho cariño toda mi vida. Nos pusieron entrega de proyecto de construcción el mismo día que debutaba en el auditorio nacional y el profesor me dejó entregarla más tarde. Chapó por él. Le guardo muchísimo aprecio por ese gesto.

21- Alguna fantasía inconfesable
Hacer la croqueta por el suelo del Rolex Museum de Sanaa escuchando la 3ª Sinfonía de Beethoven.

22- ¿Qué es más gratificante un solo de violín tocado con un Stradivarius del siglo XVII o cortar el cartón pluma de tu maqueta en línea recta a la primera?
Depende del momento. Si es en noche de entrega el Stradivarius no vale para nada. Ahora sí, ese corte recto y perfecto a la primera, sin mordiscos….

23- ¿Con que parte de tu cuerpo tocarías música y por qué?
Con las manos. Más allá de la obviedad, creo que es nuestra mayor terminación energética y, como director, mi papel fundamental es mover energía. 

24- ¿Crees que con el flautista de Hamelín podríamos solucionar la despoblación en Soria?
El problema de los flautistas de Hamelín en los que confiamos para solucionarlo es que mucho hablar y poca flauta. Un trenecito en condiciones, unas carreteritas o crear buenas condiciones para que empresas quieran invertir … sería otro cantar. La vida en Soria es maravillosa. No dejéis de visitarla. Ya lo decía Machado…

25- ¿Si cada compás fuera un euro cuantos compases tendrías en la cuenta del banco?
Tendría aproximadamente la suma de los presupuestos de ejecución de los proyectos que he hecho a lo largo de la carrera. Trump a mi lado sería un don nadie.

26- ¿Cuál es tu gordito alemán favorito Mies, Bach u otro?¿Por qué?
Bach. Mies en la silla con el puro parece más estilizado, pero en Bach he llegado a encontrar “belleza”. El aria “Erbarme dich” de la pasión o cualquier número de estas… qué maravilla. No obstante, en España también tenemos gorditos/flaquitos fantásticos: Manuel de Falla, Moneo… ¡a ver si empezamos a valorarlos un poco más y a sacar pecho por ellos!

27- ¿Te imaginas tu vida convertida en musical?
No, por favor. Odio los musicales. Me parecen un pastel, y eso que me encantan, con excesiva nata.

28- ¿Has usado la técnica de imaginarte a todos desnudos cuando estabas en un concierto?
No, pero siempre salgo sin gafas y me las pongo cuando estoy ya enfrente de la orquesta y de espaldas al público. Es más una manía que otra cosa (realmente es para salir más mono en las fotitos).

29- ¿A ti también te habría gustado que el obús hubiera explotado?
Desde luego. La ETSAM nunca deja de sorprenderte y este capítulo hubiera sido uno más de tantos. Todavía sigo creyendo que fue una maniobra de Especulaciones. Viven al límite.

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